¿Mi hijo confunde las letras? Hablemos de Dislexia
La dislexia es una Dificultad Específica del Aprendizaje (DEA) de origen neurobiológico. Afecta la lectura y la escritura, pero es crucial entender que no tiene nada que ver con la inteligencia. Muchos niños brillantes y creativos tienen dislexia, simplemente su cerebro procesa el lenguaje escrito de una manera diferente.
Señales de alerta en casa y en la escuela
Si bien el diagnóstico formal suele darse en la primaria, hay señales tempranas a las que podemos estar atentos:
- Lectura: Lee muy lento, silabeando, o adivina las palabras por el contexto. Se saltea renglones.
- Escritura: Confusión de letras visualmente similares (b/d, p/q) o fonéticamente parecidas (f/z). Comete muchas faltas de ortografía o une palabras indebidamente.
- Comprensión: Le cuesta entender lo que lee, aunque si un adulto se lo lee en voz alta, comprende perfectamente.
- Emocional: Gran resistencia, angustia o llanto a la hora de hacer la tarea o leer en voz alta en clase.
El impacto en la autoestima
Un niño con dislexia no diagnosticada suele pensar que "es tonto", "lento" o "vago". Esto golpea fuertemente su autoestima y puede generar rechazo escolar. En ETIBA, el abordaje psicopedagógico no solo busca dar estrategias técnicas, sino reconstruir la confianza del niño en su propia capacidad de aprender.
¿Cómo ayudamos? Estrategias y Derechos
La dislexia no se "cura" (porque no es una enfermedad), pero se aprende a convivir con ella y a superarla. Trabajamos en:
- Estrategias compensatorias y reeducación de la lectura.
- Uso de tecnología asistiva (lectores de pantalla, correctores).
- Articulación con la escuela para garantizar las adaptaciones de acceso (más tiempo en exámenes, letra más grande, priorizar la oralidad) amparadas por la Ley 27.306.
¿Notás dificultades escolares persistentes?
Una evaluación psicopedagógica a tiempo evita mucha frustración.
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