Selectividad Alimentaria: Estrategias en el Neurodesarrollo y TEA
Un desafío recurrente enfrentado por familias con niños en el espectro autista (TEA) o con perfiles de desarrollo atípicos es la selectividad alimentaria severa, donde el repertorio nutricional del menor se restringe de manera preocupante a contados alimentos y texturas.
Más allá del "Capricho"
Es imperativo desmitificar que la negativa persistente a ingerir ciertos sabores o colores no es indisciplina. Clínicamente intervienen variables neuro-perceptuales que incluyen:
- Hipersensibilidad Táctil u Oral: Las texturas mixtas, las temperaturas fluctuantes o estímulos específicos generan una respuesta aversiva innata a nivel del sistema nervioso central en el niño.
- Rigidez Cognitiva: La inflexibilidad estructural propicia un temor reverencial a rutinas nuevas. El envase de una marca distinta del mismo alimento puede ocasionar un colapso alimentario.
El abordaje desde la Terapia Ocupacional (T.O.)
El tratamiento de la selectividad alimentaria es primordialmente terreno del terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial. El objetivo a priori nunca es obligar al paciente a consumir el nuevo alimento.
En la praxis terapéutica se utilizan desensibilizaciones progresivas. Inicialmente, el niño tolera la presencia del alimento en su entorno físico sin angustia, eventualmente pasa a tolerar su contacto táctil y finalmente su acercamiento oro-motor, normalizando la reacción neurológica a la textura.
Asesoramiento Integral
En ETIBA contamos con terapeutas ocupacionales certificados para reconfigurar paulatinamente los procesos de tolerancia sensorial, protegiendo tanto la salubridad nutricional del paciente como el ambiente de armonía en el hogar y en la mesa familiar.